Una y otra vez,
estoy atada a una esperanza inútil,
volátil.
Quiero creer por un momento que jamás volverás.
Que me siento bien, muy bien sin ti.
Que tú no eres más que el recuerdo de un amor que
solía ser importante para mí.
Que no necesito de nadie, y menos de ti.
Y creo oír tu voz llamándome, arrullándome;
y trato de ser fuerte, no pensar, no sentirte.
Y me ahogo en mis deseos de ti.
Trato de seguir tus pasos, de alcanzarte,
pero es inútil. Y no sé por qué me aferro a mi dolor.
Y no puedo seguir en este intento de olvidarte,
porque confirmé que sin ti, no puedo vivir...
(12-2-08)
martes, 12 de febrero de 2008
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