Tal vez te parezca una carta como las cientas que te mandé durante todo este tiempo; pero la verdad, es que no es así. Ésta es distinta, ésta demuestra lo que siento; y a decir verdad, jamás tuve el valor de admitir. Estaba ciega, quizá muy enamorada. Ésta es la última carta que escribiré para ti: el mismo destinatario de siempre, pero tan distinto. Para la persona con la cual aprendí a amar, a sentir, y hasta a odiar. Me duele escribirte, me duele tu ausencia y tu presencia. Un mix de sentimientos me invade: alegría; pena; tristeza; por qué no, lágrimas. Te extraño, aunque contigo no pueda vivir. Te amo y a veces te odio. Todo eso me haces sentir. No sé que quiero, pero sé lo que no quiero: me ahogué en tu mar de pensamientos, nunca estuve incluida entre ellos. Jamás. Me cansé. Me cansaste. Te quiero y a veces te odio. Me conformaba con saber que en un futuro eso iba a cambiar. El futuro toca mi puerta… y todo sigue igual.
(11-12-07)
domingo, 13 de enero de 2008
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