Cuando te fuiste, dejaste en mí un vacío, que nada ni nadie podrá llenar. Se derrumbaron mis ideas, mis sueños y planes. Quizá te llegué a querer demasiado; o más de lo que lo tendría que haber hecho. Quizá tampoco te importó lo que sentía. Hubiera sido más fácil, y me hubieras ahorrado tantos dolores, y lágrimas, no haberle hecho caso al corazón. El corazón nunca piensa. Esa hubiera sido la solución por excelencia. Sin embargo, aún sigo pensando en ti. Sé que no te puedo alejar, que aún tú sigues en mí. Que por más que así no lo crea, tú me haces mucha falta. Bastante más de lo que en otro tiempo hubiera pensado. Te necesito, y jamás pensé que diría esto. Eres parte de lo que soy, parte de quién soy, quieras o no.
(15-12-07)
domingo, 13 de enero de 2008
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