Anoche me acosté con la intención de dormir. Pero al hacerlo, me puse a pensar en ti. Varios recuerdos atravesaron mis pensamientos. Y lágrimas corrían, como agua que fluye del caudal. Y mi corazón comenzó a sangrar, como una herida cerrada a la que vuelen a apuñalar. Y no podía parar. Me lastimaba. Mucho, no sabía qué hacer. Aún, no sé qué hacer. Todos los días, esto ya se convirtió en rutina. Una rutina más que peligrosa. De la que no puedo escapar. De la que no sé cómo escapar. Y otra vez, perdí la calma. Ya no puedo hacer nada. Tus recuerdos. Si tan sólo pudiera ser capaz de borrarlos. Uno por uno. Hasta que ya no queden restos. En este tiempo me di cuenta de que son muy profundos. Nunca podré olvidarlos. Son parte de mí. Y quizá, parte de ti.
(13-1-08)
jueves, 17 de enero de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario